lunes, 3 de septiembre de 2007

La religión… no soy supersticioso

Creo que la religión es una superstición con buena reputación, una forma cada vez más refinada de engaño masivo por algunos gandallas que aprovechan los vacíos existenciales de gente a la que suponen más tonta. Pero esto se ha convertido en algo que de generación en generación y en tantas partes del mundo es una forma de cobijamiento colectivo a la irracionalidad que supone sabernos un accidente bioquímico y sin una función clara en esta vida, aparte de la biológica (nacer, crecer…) y la trágica (autodestruirnos), más allá de lidiar cada día con nuestra libertad (¿?) y sabernos solos con nuestra conciencia de cada uno de nuestros actos. De alguna manera estamos condicionados para buscar una aceptación a cada uno de ellos y esperamos encontrar en un dios (cada uno tiene el suyo) aprobación a estos.
Para mi lo más simple y lógico tiene la explicación más certera, la única función de estar aquí es ser felices. Pero el problema es como cada quién encuentra la felicidad. Unos acumulando vanidad, disfrazada de estatus y poder o belleza; otros buscando experiencias místicas como drogas, vivencias o religiones; y mil maneras más que se me pueden pasar mencionar. Lo curioso es que muchos de los pleitos entre nosotros (incluidas las guerras que algún sociopata siembra odios irracionales entre gente más pendeja para él hacerse más rico) suelen ser de la clase en que tenemos formas diferentes de tomar la vida, que si uno es más esto o menos aquello, que si esperé algo de ti que supuse tenias que tener, que por qué no me haces feliz y cargas con mi existencia… bla bla bla. Es aquí donde no termino de entender el éxito de las iglesias y sucursales en todo el mundo, que hacen del problema del miedo a la muerte y la aprobación de textos muy “sabios” (que no son otra que tradiciones orales que suenan bonito y ya) el gran negocio de sus vidas… son unos cabrones manipuladores sociopatas, que manejan con los hilos de sus mentiras parte de las conciencias de sus títeres/clientes/creyentes. Que poca me cae.
Y después vienen los millonarios con sus poder de imponer ideas a toda la sociedad ávida de que le digan que hacer con su libertad. Solo ellos (iglesia, medios de comunicación, grandes corporativos) dicen que es bueno y que es malo, y lo peor es que sus victimas lo creen a ciegas y usan sus clichés para apalear al que no se deja domar tan fácil. Lo que veo en el país que yo vivo es que es muy común ver que, por ejemplo, gente que no sabe putas madres de economía no duda en decir: “este populista hijo de la chingada peje maníaco cabrón, culero, puto, achatacerotes, malparido quiere hacernos una Venezuela II” pero cuando les preguntas por qué exactamente, que tipo de política económica cree él que el peje iba a poner para hacernos como Venezuela, que medidas económicas de él no esta de acuerdo y como afecta eso a las variables ahorro interno, tipo de cambio, tasa de interés, balanza de pagos, se quedan callados. Y por otro lado llegan los revolucionarios de fin de semana, aquellos jóvenes con trabajos mal pagados (¿hay trabajos bien pagados en México?) y una puta idea muy superficial de lo que dicen defender quieren hacer pedazos a) los estado unidos de Norteamérica, su (nuestro) enemigo favorito, b) toda forma de dominación capitalista (incluido a la capitalismo periférico mexicano), c) el abuso de las clases dominantes y ambiciosas para dar lugar a trabajos mejor pagados. Pero bueno ¿son comunistas o no? No puedes ser keynesiano y comunista a la vez, uno o lo otro, decídanse. Trabajo enajenado y bien pagado o desaparición de toda forma de enajenación del trabajo ¿estas listo tú revolucionario mc donalds? ¿La gente que esta a tú derecha e izquierda, los niños pobres, los campesinos marginados, los indígenas, los obreros, los oficinistas esnob y anglófilos también? ¿Qué propuesta de organización popular tienes en mente?
Nos hemos comido demasiado esta mierda de luchar por “causas justas” que el fondo es una puñetota mental de una persona inteligente y respetable que dio su opinión de una sociedad mejor/ o su análisis de una injusticia, pero que no por ello significa que todos comprendan el valor y la responsabilidad de sus libertad económica, emocional, etc., etc., etc., o sea el sentido de nuestras vidas. ¿Estamos preparados para enfrentar nuestra libertad? ¿Creemos en nuestra capacidad comunicativa para lograr una organización efectiva para más bienestar material a nuestras vidas? ¿Estamos listos a saber que la felicidad depende más de nosotros y nuestras decisiones de todos los días que de alguien a quien amemos? ¿Él o ella está listo?
Yo por lo pronto lo confieso: a quien se deje y me pida que me haga cargo de sus verdades lo haré con gusto y un magro beneficio… jejeje. Si eso de alguna forma también a él le gusta… bueno a mí por el momento me satisface también. ¿O ya no? Hijole, es una buena pregunta…

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