Ahora mientras platicaba con un proveedor me decía que tenia broncas para llevar cosas de China a Estados Unidos, se quejaba de los altos costos de la mano de obra en gabacholandia y decía que mejor le late traerlo a México y empaquetarlo aquí para reenviarlos a gabacholandia, y yo le decía que me diera el número de fracción arancelaria para ver la manera de hacer el empaquetado aquí y mandarlo al gabacho sin pagar más impuestos.
Mientras pensaba en cuantas oportunidades de hacer un pesito se me han ido por pendejo y por güebón… sería un valor para mí hacerme güey todo este tiempo, pero tuvo su costo: no gano lo que podría ganar. No importa, mi vida me ha gustado así… hasta ahorita. Creo que tendré que hacer algo al respecto.
Me gustó haberle ofrecido mis servicios para ayudarle con su situación (claro espero algo a cambio) porque representa una de las pocas oportunidades de hacer uso de mi educación universitaria, un reto de intelecto poco, pero de mucha pinche burocracia y disciplina para superarla.
Pero también sé que he sido desconsiderado con otras personas cercanas a mí y he visto sólo mi lado de la moneda. Mientras animaba a mucha gente cercana a mí para independizarse económicamente, argumentaba que era el “todo o nada” salta al vacío para ver como te va. Claro (en su modesta proporción) a mí me había funcionado, y quería compartir esa posibilidad con la gente que estimo. Ahora que mi proveedor me propuso negocitos más sustanciosos me gustó pero también me la pensé más para aceptar entrarle… eh ahora sí puto, dije yo, mientras me acusaba yo solo de pusilánime. No puedo arriesgar mi poco patrimonio para hacer algo que solamente se ve atractivo sin estar seguro si será rentable, decidía hacerlos pero en partes más a mi alcance, asociándome. Comprendí que no puedes saltar al vacío sólo por un sueño, tienes que tener algo de seguridad financiera. Y eso que no tengo hijos ni esposa…
Ahora comprendo, a forma de catalizador con esta plática, que hay oportunidades para todos si las buscamos, también comprendo que esas oportunidades tienen que ser a tu tamaño. Digo no puedes empezara a boxear contra los pesos pesados, necesitas experiencia. También aquí ocupas arriesgar solo una parte, no tú todo. Pero al mismo tiempo comprendo que sí no arriesgas nunca nada pues te estancas en la seguridad de lo mediocre.
Si soy muy pobre pues empiezo, carajo decía yo, por lo menos con hacer algún rico guiso en mi cocina y venderlo al vecino, si funciona pues hago mi restaurante. Antes pensaba que no hay que ser temerosos y poner el restaurante. Claro ¿sí puedes hacerlo qué riesgo?, digo no un gran restaurante, pero al menos brincar con todo lo que tengas. Ahora comprendo que en realidad deseo brincar pero con más cautela.
Todos necesitamos hacer un patrimonio a la medida de nuestras necesidades y expectativas.
La gran pregunta es ¿cuándo parar?
Mientras pensaba en cuantas oportunidades de hacer un pesito se me han ido por pendejo y por güebón… sería un valor para mí hacerme güey todo este tiempo, pero tuvo su costo: no gano lo que podría ganar. No importa, mi vida me ha gustado así… hasta ahorita. Creo que tendré que hacer algo al respecto.
Me gustó haberle ofrecido mis servicios para ayudarle con su situación (claro espero algo a cambio) porque representa una de las pocas oportunidades de hacer uso de mi educación universitaria, un reto de intelecto poco, pero de mucha pinche burocracia y disciplina para superarla.
Pero también sé que he sido desconsiderado con otras personas cercanas a mí y he visto sólo mi lado de la moneda. Mientras animaba a mucha gente cercana a mí para independizarse económicamente, argumentaba que era el “todo o nada” salta al vacío para ver como te va. Claro (en su modesta proporción) a mí me había funcionado, y quería compartir esa posibilidad con la gente que estimo. Ahora que mi proveedor me propuso negocitos más sustanciosos me gustó pero también me la pensé más para aceptar entrarle… eh ahora sí puto, dije yo, mientras me acusaba yo solo de pusilánime. No puedo arriesgar mi poco patrimonio para hacer algo que solamente se ve atractivo sin estar seguro si será rentable, decidía hacerlos pero en partes más a mi alcance, asociándome. Comprendí que no puedes saltar al vacío sólo por un sueño, tienes que tener algo de seguridad financiera. Y eso que no tengo hijos ni esposa…
Ahora comprendo, a forma de catalizador con esta plática, que hay oportunidades para todos si las buscamos, también comprendo que esas oportunidades tienen que ser a tu tamaño. Digo no puedes empezara a boxear contra los pesos pesados, necesitas experiencia. También aquí ocupas arriesgar solo una parte, no tú todo. Pero al mismo tiempo comprendo que sí no arriesgas nunca nada pues te estancas en la seguridad de lo mediocre.
Si soy muy pobre pues empiezo, carajo decía yo, por lo menos con hacer algún rico guiso en mi cocina y venderlo al vecino, si funciona pues hago mi restaurante. Antes pensaba que no hay que ser temerosos y poner el restaurante. Claro ¿sí puedes hacerlo qué riesgo?, digo no un gran restaurante, pero al menos brincar con todo lo que tengas. Ahora comprendo que en realidad deseo brincar pero con más cautela.
Todos necesitamos hacer un patrimonio a la medida de nuestras necesidades y expectativas.
La gran pregunta es ¿cuándo parar?
