martes, 27 de noviembre de 2007

Hoy comprendí una gran neta.

Ahora mientras platicaba con un proveedor me decía que tenia broncas para llevar cosas de China a Estados Unidos, se quejaba de los altos costos de la mano de obra en gabacholandia y decía que mejor le late traerlo a México y empaquetarlo aquí para reenviarlos a gabacholandia, y yo le decía que me diera el número de fracción arancelaria para ver la manera de hacer el empaquetado aquí y mandarlo al gabacho sin pagar más impuestos.
Mientras pensaba en cuantas oportunidades de hacer un pesito se me han ido por pendejo y por güebón… sería un valor para mí hacerme güey todo este tiempo, pero tuvo su costo: no gano lo que podría ganar. No importa, mi vida me ha gustado así… hasta ahorita. Creo que tendré que hacer algo al respecto.

Me gustó haberle ofrecido mis servicios para ayudarle con su situación (claro espero algo a cambio) porque representa una de las pocas oportunidades de hacer uso de mi educación universitaria, un reto de intelecto poco, pero de mucha pinche burocracia y disciplina para superarla.

Pero también sé que he sido desconsiderado con otras personas cercanas a mí y he visto sólo mi lado de la moneda. Mientras animaba a mucha gente cercana a mí para independizarse económicamente, argumentaba que era el “todo o nada” salta al vacío para ver como te va. Claro (en su modesta proporción) a mí me había funcionado, y quería compartir esa posibilidad con la gente que estimo. Ahora que mi proveedor me propuso negocitos más sustanciosos me gustó pero también me la pensé más para aceptar entrarle… eh ahora sí puto, dije yo, mientras me acusaba yo solo de pusilánime. No puedo arriesgar mi poco patrimonio para hacer algo que solamente se ve atractivo sin estar seguro si será rentable, decidía hacerlos pero en partes más a mi alcance, asociándome. Comprendí que no puedes saltar al vacío sólo por un sueño, tienes que tener algo de seguridad financiera. Y eso que no tengo hijos ni esposa…

Ahora comprendo, a forma de catalizador con esta plática, que hay oportunidades para todos si las buscamos, también comprendo que esas oportunidades tienen que ser a tu tamaño. Digo no puedes empezara a boxear contra los pesos pesados, necesitas experiencia. También aquí ocupas arriesgar solo una parte, no tú todo. Pero al mismo tiempo comprendo que sí no arriesgas nunca nada pues te estancas en la seguridad de lo mediocre.
Si soy muy pobre pues empiezo, carajo decía yo, por lo menos con hacer algún rico guiso en mi cocina y venderlo al vecino, si funciona pues hago mi restaurante. Antes pensaba que no hay que ser temerosos y poner el restaurante. Claro ¿sí puedes hacerlo qué riesgo?, digo no un gran restaurante, pero al menos brincar con todo lo que tengas. Ahora comprendo que en realidad deseo brincar pero con más cautela.

Todos necesitamos hacer un patrimonio a la medida de nuestras necesidades y expectativas.

La gran pregunta es ¿cuándo parar?

viernes, 23 de noviembre de 2007

Cuando alguien muere solo se cambia de domicilio.

No esta probado con certeza nada acerca de sí hay o no vida después de la muerte, lo único seguro que tenemos es la incertidumbre, de manera que yo mejor me tomaba la libertad de creer cuando era un niño que solamente las personas de alguna forma misteriosa se cambiaban de lugar a vivir a algún punto muy lejano y sin conservar ninguna memoria de su anterior vida. Podías ir a lugares como este y esperar que estuviera ahí…



Y visitar uno y uno más esperando encontrar entre la multitud a una persona errante, como inadaptada a su entorno, con la esperanza de que al verla a los ojos te reconociera como parte de su vida. Pero eso no sucederá y eso me generaba angustia por saber cuando será ese día en que se tenga que ir. Esa angustia de saber que las cosas buenas no serán para siempre.
La incertidumbre y la angustia que producía la muerte en mi desde niño era tal que solo podía negar el hecho con fantasías locas y esperar que su memoria algún día volviera a ese ser querido que murió y regresara al lugar donde pertenece.

Lo curioso es que cuando alguien se aleja a vivir a otro lugar pasa algo similar, es como si muriera en vida, se lleva sus recuerdos sí, pero se aleja de tu vida y así es como lo olvidamos.

Y así es como yo fui aprendiendo a aceptar lo normal, lo inevitable. Ideas que te ayudan a vivir pero al mismo tiempo te quitan la razón para hacerlo, pierdes el sentido de angustia, de asombro y se encasilla uno en lo cotidiano y determinista. Y como he observado generalmente las actitudes te predisponen a las ideas y aceptas aquellas que son afines. Aprendiendo a vivir y aceptar la muerte te vuelves manso. Que triste.

viernes, 9 de noviembre de 2007

El banco no quiere pagar mi casa.

Por alguna razón me agrada la idea de comprar una casa… mi primer casa, e imagino que para casi cualquier ser humano estar a punto de dar ese gran paso genera una gran ilusión y aunque yo, desgraciadamente para mí atípico por costumbre, no soy la excepción. Pues es el caso de este asunto raro entre el banco y yo. Ellos me dan 2 opciones: compras una casa ya construida o presentas algún proyecto de construcción, lo valuamos y decidimos si también así te prestamos. Supongo que para ellos es bastante riesgoso prestar para una casa tan rara como la que yo tengo en mente pues dirán que si no les pago y me embargaran a quien chingados le venderían la propiedad. Y es rara por una razón que a mi se me antoja absurda e insegura: ellos la quieren sobre tierra, yo no.

Ahí viene el verdadero problema yo había pensado en alguna casa subterránea, con gruesos muros y techos de concreto armado y un hermoso jardín en el lote donde este construido mi bunker. A mí me parece una idea genial por muchas razones que comento: como ya es conocido en la gente que me rodea tengo algunos temores medio raros y uno de ellos es que se acabe el petróleo y la situación política se ponga de la chingada y esto degenere en una guerra con bombas y muertos. Ahí todos dirán que fui un genio, antes de eso no, igual mi maldito bunker no me servirá de nada pero moriré sintiéndome más seguro eso si. Además ese bunker me sobrevivirá y tendré una sólida –literalmente- herencia que dejar a mis hijos (si me caso, si los tengo). También no desdeñemos el hecho de que tendré un hermoso jardín si pagar por más terreno. Será un magnifico bunker con belleza, seguridad, durabilidad. Pero mi padre dice que será muy insalubre, y mi madre me dice que cuando me case ninguna mujer normal querrá vivir allí bajo tierra… y lo pienso un poco y se me ocurre algunos medios artificiales de ventilación e iluminación, también se me ocurre buscar novia que le haya tocado vivir la guerra fría en algún país de Europa o mejor aun en los estados unidos de América, tan paranoicos como yo, quien sabe con algo de suerte la encuentro.

No me agrada la idea de tener una casa de ladrillo porque si lo piensan bien son muros de barro y nada más, con una f’c=200 Kg. /cm2 promedio, que si lo ven bien no se que chingados signifique pero me da la impresión que no es la gran cosa comparado contra los f’c= 9,000 Kg. /cm2 de mi bunker. Me siento mejor sabiendo que literalmente tengo un refugio casi invulnerable. Además será fresco y pagare poca energía eléctrica por mi aire acondicionado, si es que lo llego a necesitar, tal vez al contrario necesite calefacción, ya pensare en algo.

Otro beneficio enorme que se me ocurre es la gran privacidad que tendré en él, ningunos ojos intrusos de algún vecino chismoso. No me gustó crecer en lugares con ventanas muy grandes, digo mi infancia fue feliz pero las ventanas eran más grandes de lo necesario. En mi bunker podré aislarme del mundo todo el tiempo que yo quiera dedicarme a mi mismo sin interrupciones de ninguna clase. Además si me caso podré hacer el amor con mi esposa donde la encuentre… digo hasta que tuviera hijos y suponiendo que me casara.

En la superficie me gustaría tener solamente alguna cocina y un medio baño. El resto será un jardín con grandes árboles frondosos que sembrare en cuanto compre ese terrenito. Todo un salón de fiestas a para convivir con la familia y amigos. Si señor.

El problema es que mientras más lo pienso más me aferro a mi caprichosa idea y el maldito banco no comparte mi docta opinión. Tendré que comprar alguna casa “normal” y conformarme por un tiempo con eso. Por lo pronto puedo optar por un viejo caserón de una planta con pocas ventanas, para empezar eso estará bien.