Y como ya es costumbre en mi, amargadón prematuro, renegaba en mi mente de todo lo que me parece mal y me hacia entrevistas imaginarias con preguntas a modo de las que me gusta contestar sólo para lucirme mi tremendo intelecto a mi mismo pues soy la única persona capacitada con el enorme talento necesario para apreciar mis respuestas tan elocuentes y graciosas portadoras de grandes netas del universo.
En eso andaba cuando llegué al canal de TVC y veía un programa mañanero llamado la kja, donde tenían una canción de fondo llamada “bomboro” interpretada por un grupo llamado kartel de aztlán, canción que de inmediato robé por medio del programa “ares” (mi precio favorito: gratis) y tengo el gusto de recomendar como algo muy rítmico y agradable.
Pero el punto de esto es que mientras veía en algunos canales más el cabrón antipático del “resortes”, ah jijo de la reverenda verga ese tipo era tan simpático como un tumor en el cerebro, no soporto su comicidad a gritos. ¿Alguien ha notado que en la mayoría de las películas de los años 40 y 50 era común que los actores hablaran a gritos? Por todo gritaban esos cabrones, que si algo les gusta gritan, que si no les gusta gritan ¡ahhhhhhhhhh! No los soporto. Y por eso tuve la genial idea de retroceder en el tiempo de hacerle un favor a México agarrando a batazos a ese cabrón antipático del “resortes” y evitarle a las generaciones venideras la pena de escuchar sus berridos tan insoportables. Eso sí, era un gran bailarín el tipo, sin duda.
También notaba dentro de mis corajes gratuitos que esas putas películas eran musicales de la verga, digo donde quedó la música bonita de la época: el danzón, la marimba, quizá el mambo, huapango (solo algunos) y demás, ya ni digo jazz pues sería mucho pedir. Eso sólo confirma mi animadversión por la puta cultura de masas.
Lo mismo pienso mientras cambio de canal acerca de los modelos y la moda, algo tan estúpido como para que un pedazo de carne como son todas las modelos (hombres y mujeres) tengan la ocupación más denigrante del mundo, desfilar como zombis luciendo un horripilante trapo. La verdad no vale la pena para hacer la selección de ropa dedicarse a eso, mucho menos hacer de ello una ocupación y menos aún pretender que eso necesita talento o es algo que vale la pena hacer. Digo que sujeto hombre o mujer puede tener el cerebro tan hueco para tener una ocupación como esa: modelo, para eso bastan los maniquís.
Peor aún es el tremendo delito de ser odiosamente flacas, solo me recuerdan las pobres judías en los campos nazis. Los huesos no soy sexis, ni atractivos ni eróticos. Las mujeres deseables y encamables tienen curvas, tienen caderas, culos esponjositos, tetas y hasta algo de tierna pansita pero sin abusar. Ni es sexy tener el cabello corto en una mujer, el cabello corto esta bien para mi pero no para una mujer. Cuestión de gustos. Pero eso sí: los huesos no son negociables ni aceptables más en situaciones de emergencia como mi realidad permanente donde casi cualquier mujer es cogible, pero de escoger me llevo a las voluptuosas Laura León, Lynn May, Rosario Escobar esos son mujeres no simulacros. Ahora si no fuera mucho pedir pues también las quiero inteligentes…
En eso andaba cuando llegué al canal de TVC y veía un programa mañanero llamado la kja, donde tenían una canción de fondo llamada “bomboro” interpretada por un grupo llamado kartel de aztlán, canción que de inmediato robé por medio del programa “ares” (mi precio favorito: gratis) y tengo el gusto de recomendar como algo muy rítmico y agradable.
Pero el punto de esto es que mientras veía en algunos canales más el cabrón antipático del “resortes”, ah jijo de la reverenda verga ese tipo era tan simpático como un tumor en el cerebro, no soporto su comicidad a gritos. ¿Alguien ha notado que en la mayoría de las películas de los años 40 y 50 era común que los actores hablaran a gritos? Por todo gritaban esos cabrones, que si algo les gusta gritan, que si no les gusta gritan ¡ahhhhhhhhhh! No los soporto. Y por eso tuve la genial idea de retroceder en el tiempo de hacerle un favor a México agarrando a batazos a ese cabrón antipático del “resortes” y evitarle a las generaciones venideras la pena de escuchar sus berridos tan insoportables. Eso sí, era un gran bailarín el tipo, sin duda.
También notaba dentro de mis corajes gratuitos que esas putas películas eran musicales de la verga, digo donde quedó la música bonita de la época: el danzón, la marimba, quizá el mambo, huapango (solo algunos) y demás, ya ni digo jazz pues sería mucho pedir. Eso sólo confirma mi animadversión por la puta cultura de masas.
Lo mismo pienso mientras cambio de canal acerca de los modelos y la moda, algo tan estúpido como para que un pedazo de carne como son todas las modelos (hombres y mujeres) tengan la ocupación más denigrante del mundo, desfilar como zombis luciendo un horripilante trapo. La verdad no vale la pena para hacer la selección de ropa dedicarse a eso, mucho menos hacer de ello una ocupación y menos aún pretender que eso necesita talento o es algo que vale la pena hacer. Digo que sujeto hombre o mujer puede tener el cerebro tan hueco para tener una ocupación como esa: modelo, para eso bastan los maniquís.
Peor aún es el tremendo delito de ser odiosamente flacas, solo me recuerdan las pobres judías en los campos nazis. Los huesos no soy sexis, ni atractivos ni eróticos. Las mujeres deseables y encamables tienen curvas, tienen caderas, culos esponjositos, tetas y hasta algo de tierna pansita pero sin abusar. Ni es sexy tener el cabello corto en una mujer, el cabello corto esta bien para mi pero no para una mujer. Cuestión de gustos. Pero eso sí: los huesos no son negociables ni aceptables más en situaciones de emergencia como mi realidad permanente donde casi cualquier mujer es cogible, pero de escoger me llevo a las voluptuosas Laura León, Lynn May, Rosario Escobar esos son mujeres no simulacros. Ahora si no fuera mucho pedir pues también las quiero inteligentes…