sábado, 1 de septiembre de 2007

la luna se mete por Barcelona y yo me voy con ella

Don Quijote es un viejo que estaba en la última etapa de su vida, pronto ya a la muerte y comienza una odisea emocional para derrotar sus propios fantasmas convencido de que la vida sin virtud no tenía ningún caso. Eso más su locura en temas de afición para él como sus caballerías y luchando entre su agudo juicio lo hacen embarcarse un una aventura tras otra y cuyo fin e inspiración fue el amor platónico por alguien a quién nunca vio: Dulcinea del Toboso, nuestra dulcinea dueña de todas nuestras pendejadas, aquella que te susurra mamadas al oído y tu estas presto a escuchar y hacer muy a tu sabor. Lo triste del asunto es que quienes quieren salvarlo en realidad le quitan lo único que lo mantenía vivo, dulcinea y sus heroicas pendejadas. El caballero de la blanca luna ejecuta el prejuicio común y lo deja solo un año que bastó para matarlo de tristeza. Que tristeza me cae…

1 comentario:

Sophia dijo...

Ah, Dulcinea...
Ah, la tristeza...
Ah, la locura...