viernes, 9 de noviembre de 2007

El banco no quiere pagar mi casa.

Por alguna razón me agrada la idea de comprar una casa… mi primer casa, e imagino que para casi cualquier ser humano estar a punto de dar ese gran paso genera una gran ilusión y aunque yo, desgraciadamente para mí atípico por costumbre, no soy la excepción. Pues es el caso de este asunto raro entre el banco y yo. Ellos me dan 2 opciones: compras una casa ya construida o presentas algún proyecto de construcción, lo valuamos y decidimos si también así te prestamos. Supongo que para ellos es bastante riesgoso prestar para una casa tan rara como la que yo tengo en mente pues dirán que si no les pago y me embargaran a quien chingados le venderían la propiedad. Y es rara por una razón que a mi se me antoja absurda e insegura: ellos la quieren sobre tierra, yo no.

Ahí viene el verdadero problema yo había pensado en alguna casa subterránea, con gruesos muros y techos de concreto armado y un hermoso jardín en el lote donde este construido mi bunker. A mí me parece una idea genial por muchas razones que comento: como ya es conocido en la gente que me rodea tengo algunos temores medio raros y uno de ellos es que se acabe el petróleo y la situación política se ponga de la chingada y esto degenere en una guerra con bombas y muertos. Ahí todos dirán que fui un genio, antes de eso no, igual mi maldito bunker no me servirá de nada pero moriré sintiéndome más seguro eso si. Además ese bunker me sobrevivirá y tendré una sólida –literalmente- herencia que dejar a mis hijos (si me caso, si los tengo). También no desdeñemos el hecho de que tendré un hermoso jardín si pagar por más terreno. Será un magnifico bunker con belleza, seguridad, durabilidad. Pero mi padre dice que será muy insalubre, y mi madre me dice que cuando me case ninguna mujer normal querrá vivir allí bajo tierra… y lo pienso un poco y se me ocurre algunos medios artificiales de ventilación e iluminación, también se me ocurre buscar novia que le haya tocado vivir la guerra fría en algún país de Europa o mejor aun en los estados unidos de América, tan paranoicos como yo, quien sabe con algo de suerte la encuentro.

No me agrada la idea de tener una casa de ladrillo porque si lo piensan bien son muros de barro y nada más, con una f’c=200 Kg. /cm2 promedio, que si lo ven bien no se que chingados signifique pero me da la impresión que no es la gran cosa comparado contra los f’c= 9,000 Kg. /cm2 de mi bunker. Me siento mejor sabiendo que literalmente tengo un refugio casi invulnerable. Además será fresco y pagare poca energía eléctrica por mi aire acondicionado, si es que lo llego a necesitar, tal vez al contrario necesite calefacción, ya pensare en algo.

Otro beneficio enorme que se me ocurre es la gran privacidad que tendré en él, ningunos ojos intrusos de algún vecino chismoso. No me gustó crecer en lugares con ventanas muy grandes, digo mi infancia fue feliz pero las ventanas eran más grandes de lo necesario. En mi bunker podré aislarme del mundo todo el tiempo que yo quiera dedicarme a mi mismo sin interrupciones de ninguna clase. Además si me caso podré hacer el amor con mi esposa donde la encuentre… digo hasta que tuviera hijos y suponiendo que me casara.

En la superficie me gustaría tener solamente alguna cocina y un medio baño. El resto será un jardín con grandes árboles frondosos que sembrare en cuanto compre ese terrenito. Todo un salón de fiestas a para convivir con la familia y amigos. Si señor.

El problema es que mientras más lo pienso más me aferro a mi caprichosa idea y el maldito banco no comparte mi docta opinión. Tendré que comprar alguna casa “normal” y conformarme por un tiempo con eso. Por lo pronto puedo optar por un viejo caserón de una planta con pocas ventanas, para empezar eso estará bien.

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